Si la esmeralda se opacara, si el oro perdiera su color, entonces, se acabaría nuestro amor. Si el sol no calentara, si la luna no existiera, entonces, no tendría sentido vivir en esta tierra como tampoco tendría sentido vivir sin mi vida, el hombre de mis sueños, el que me da la alegría... Si el mundo no girara o el tiempo no existiese, entonces, jamás morirías, jamás moriría tampoco nuestro amor... Pero el tiempo no es necesario, nuestro amor es eterno. No necesitamos del sol, de la luna o los astros para seguir amándonos.
Si la vida fuera otra y la muerte llegase entonces, te amaría hoy, mañana... por siempre... todavía.



